¿QUÉ SUCEDE SI NO INGRESAS A LA UNIVERSIDAD QUE TANTO QUERÍAS?
Sentimientos de molestia o decepción estarán muy presentes y está bien sentir esas emociones. Pero, es importante que entiendas que eso solo es un contratiempo y tu camino a la universidad de tus sueños aún no termina. No ingresar a la universidad duele. Es normal sentir tristeza, enojo o hasta culpa. Pero es importante recordar algo: este no es el final de tu camino, sino un momento para detenerte, respirar y replantear tus pasos. Miles de jóvenes pasan por lo mismo y encuentran en esa experiencia un motor para crecer.
1. Acepta lo que sientes
Antes de pensar en el “qué hacer”, es necesario mirar hacia adentro.
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Permítete sentir la frustración. No tienes que aparentar que todo está bien.
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Habla con alguien de confianza: un amigo, un familiar, un profesor.
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Recuerda: un examen no mide tu valor como persona ni tu capacidad para lograr tus metas.
2. Analiza con calma
Una vez que te sientas un poco más tranquilo, es momento de reflexionar. Pregúntate:
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¿Qué parte del examen me costó más?
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¿Tuve dificultades por falta de preparación, nervios o manejo del tiempo?
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¿Elegí la carrera que realmente me motiva, o lo hice por presión externa?
Este análisis no es para juzgarte, sino para conocerte mejor y ajustar el rumbo.
3. Dale nuevas formas a tu camino
Que no hayas ingresado ahora no significa que no lo lograrás. Hay distintas opciones:
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Prepararte de nuevo, con un plan más realista y mejor organizado.
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Explorar carreras técnicas o programas alternativos que también ofrecen futuro profesional.
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Tomarte un tiempo para crecer en otras áreas: aprender un idioma, hacer voluntariado, trabajar, descubrir intereses.
4. Diseña un plan personal
Haz que tu siguiente intento no dependa solo de la motivación del momento.
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Establece horarios de estudio que se adapten a tu vida.
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Divide metas grandes en pasos pequeños: un tema, un capítulo, un simulacro.
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Evalúa tu progreso cada cierto tiempo para ver qué necesitas reforzar.
Un plan, aunque sea sencillo, te dará claridad y seguridad.
5. Cuida de ti
En tiempos de presión académica solemos olvidarnos de lo más importante: nuestro bienestar.
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Duerme lo suficiente.
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Mantén una rutina de alimentación sana y actividad física.
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Busca espacios para relajarte: caminar, escuchar música, meditar, conversar.
El cuidado personal es parte del éxito académico.
Conclusión: este no es un “no” para siempre
Hoy tal vez sientas que perdiste una oportunidad, pero en realidad has ganado experiencia. La vida no se mide por un único examen, sino por la capacidad de levantarse, aprender y volver a intentarlo.
Si esta vez no fue posible, recuerda: aún tienes muchas puertas por abrir y el poder de seguir adelante está en tus manos.
¡No te rindas futuro cachimbo! San Marcos es verde y pronto esa vacante será tuya <3